Ciudad de Esperanza, RESOLUCION DE LA ACADEMIA NACIONAL DE LA HISTORIA SOBRE LA PRIMERA COLONIA AGRICOLA QUE SE CREO EN LA REPUBLICA ARGENTINA




Documentos Primera colonia agrícola que
se estableció en la República Dictamen de la Comisión Especial


Buenos Aires, 3 de setiembre de 1956.
Señor Presidente de la

COMISION CONMEMORATIVA DEL CENTENARIO DE ESPERANZA

D. Pío Jacinto Guala

Esperanza. Santa Fe.

Tengo el agrado de contestar la atenta nota del señor Presidente en la que me solicita en envío de una copia autenticada de las conclusiones de la resolución de la Academia en la consulta formulaba por el señor Ministro de Agricultura y Ganadería, doctor Alberto F. Mercare, acerca de la primera colonia agrícola que se creó en la República.-

Por correo separado me será grato enviarle una copia sintetizada de las consideraciones y conclusiones aprobas por la Academia Nacional de la Historia sobre tan importante materia.-

Saludo al señor Presidente con distinguida consideración.-


RICARDO LEVENE

Presidente

RESOLUCION DE LA ACADEMIA NACIONAL DE LA HISTORIA SOBRE LA PRIMERA COLONIA AGRICOLA QUE SE CREO EN LA REPUBLICA ARGENTINA

El ministro de Agricultura y Ganadería, DR. Alberto F. Mercier, solicitó la colaboración de la Academia Nacional de la Historia para establecer cual fue la primera colonia agrícola que se creó en la República , procurando dar fin a una antigua controversia entre los pobladores de Esperanza ( provincia de Santa Fe) y Baradero ( provincia de Buenos Aires).-

Se designó a una comisión especial integrad por los Académicos de Número señores DR. Miguel Ángel Cárcano, Carlos Heras, Ricardo Piccirilli y Dr. Leoncio Gianello, presidida por el Dr. Ricardo Levene, encomendándoles el informe del caso.-

En la contestación del Presidente de la Academia informando al Ministro la constitución de la Comisión, el Dr. Levene hizo referencia a la prioridad de las fundaciones de Rivadavia en la materia.-

La citada comisión, luego de varias reuniones previas, redactó un informe que fue considerado por la Academia en sesión privada.-

El Académico Dr. MIGUEL ANGEL CARCANO, que se ocupó de las “Consideraciones Generales”, comenzó su exposición expresando que los economistas españoles del siglo XVIII demostraron la importancia de la agricultura en la riqueza nacional. Aquellas ideas, añadió, fueron difundidas en el Virreinato del Río de la Plata por el Consulado y los periódicos, destacándose la acción de Belgrano. No era empresa sencilla fundar colonias agrícolas en una país dominado por ganaderos, y menos aún cuando el reclutamiento militar privó al campo de sus hombres aptos. Pero bastó un breve período de tranquilidad, agregó, para que la iniciativa tuviera principios de ejecución. Se refirió a las gestiones de Rivadavia y a llegada de los primeros colonos a las provincias de Buenos Aires y Entre Ríos. Señaló luego las causas políticas y sociales que obligaron la emigración en Europa y citó a las empresas y negociantes como Cuyás y Sampare, Brougnes, Lelong, Olivieri, Castellanos, Buchental, Du Graty y otros, que se especializaron en traer a América agricultores europeos. Luego de otras consideraciones, el Dr. Cárcano finalizó con estas palabras: La iniciativa colonizadora de 1820 tiene un alto valor histórico. La de 1852 posee una importancia fundamental por que con ella se inicia el gran desarrollo agrícola que ha producido la riqueza nacional.-

El Académico Sr. RICARDO PICCIRILLI trató “La colonización durante la época de Rivadavia “. Se refirió al decreto del Primer Triunvirato, dictado el 4 de setiembre de 1812 a instancias de Rivadavia, para promover la colonización, señalando que después de las crisis política de 1820, el gran estadista, como ministro de Gobierno, actualizó el propósito incumplido de aquel decreto. Estudió después la importante acción colonizadora desarrollada por el prócer, comentando la correspondencia mantenida con la casa Hullet y Cía. De Londres, y mencionando las gestiones realizadas con Johan Thomas Barber Beaumont, que culminaron con el arribo de colonos en julio de 1825, que se establecieron en San Pedro. Se ocupó después de las negociaciones con Guillermo Parish Robertson, cuyos colonos fueron a situarse en Monte Grande, en los campos de Gibson, denominados más tarde de Santa Catalina; siguiendo con las entabladas con Carlos Heine, que trajo colonos alemanes, que fueron alojados en la Chacarita de los Colegiales, dando origen al pueblo que se llamó Juan José Chorroarín. Destaco, por último, el Sr. Piccirilli, el eficiente cometido, de la “comisión de Inmigración” creada por Rivadavia el 13 de abril de 1824, disuelta por Rosas el 20 de agosto de 1830.-

El Académico señor CARLOS HERAS estudió “la política agraria en la provincia de Buenos Aires”. Manifestó que después de Caseros el gobierno de Buenos Aires estimuló la inmigración espontánea dictando la ley de 5 de octubre de 1854 sobres contratación de inmigrantes. En noviembre de 1855 se dispuso el establecimiento de una colonia agrícola militar en Bahía Blanca, que serviría de antemural en la lucha contra los indios, concesión que dio origen a la Legión Agrícola Militar, constituida por italianos, cuyo jefe fue el coronel Silvio Olivieri. El primer contingente de colonos se instaló el 1º de Julio de 1856 sobre el arroyo Sauce Chico, a 25 kilómetros de Bahía Blanca, surgiendo al Colonia Agrícola Militar “Nueva Roma”, de efímera duración. Se refirió el Sr. Heras al acta del 4 de febrero de 1856 en que se documenta la donación de tierras hecho por la Municipalidad de Baradero , que diera origen a la Colonia Suiza en ese partido y abundó en detalles de los antecedentes , citando artículos periodísticos de “La Nación” y “El Nacional” de 1856 referentes al asunto, y finalizó recordando la fundación de un centro poblado en Chivilcoy, que fue en realidad una colonia agrícola , y que fuera consagrada por Sarmiento en su conocida frase: “ haré cien Chivilcoy” .-

El Académico DR. LEONCIO GIANELLO, trató el tema “La política colonizadora de la Confederación”, expresando que en el litoral más que en ninguna otra región argentina, se promovió una intensa política inmigratoria y colonizadora. Mencionó las tentativas del coronel Manuel de Clemente que diera origen a la población entrerriana de Villa Urquiza, el establecimiento de la colonia San José delimitada por el ingeniero francés Carlos Sourigres, y a las actividades en Corrientes del médico francés Augusto Brougnes patrocinadas por el gobernador Pujol. Más adelante se refirió extensamente a la Colonia Esperanza, en Santa Fe, cuya fundación fue contratada el 15 de Junio de 1853 entre el gobierno santafesino y Aarón Castellanos. En agosto de 1855 dijo, Castellanos preparó desde Dunkerque la salida de mil colonos para Buenos Aires, por lo cual el gobierno creó la “comisión especial de colonos” a cuyo frente puso a Ricardo Foster, quien eligió el lugar donde se radicarían los colonos que fue en definitiva el denominado “Cantón de los Reyes” a la margen oeste del Salado, terreno que se mensuró dándose principio a la ejecución de viviendas. Finalmente el Dr. Gianello describió el momento de la llegada del primer contingente de colonos en el buque inglés “ Lord Raglan”, su paso a Santa Fe y su traslado a los pocos días a la colonia.-

Por su parte, el Presidente Dr. RICARDO LEVENE, comenzó por expresar que los miembros de la Comisión habían situado este importante asunto histórico en el plano superior de las ideas, sobre los orígenes de la colonización argentina enseguida de la Revolución de Mayo y de ahí la precedencia en los principios económicos y en los hechos que explican las fundaciones de Bernardino Rivadavia. El cambio profundo, agregó, en la orientación de esa labor civilizadora produjese enseguida de Caseros, como resultado de la influencia de las ideas liberales de la Constitución de 1853 y las reformas de 1860, que intensificaron el régimen federal argentino.-

En el informe aprobado por unanimidad de votos por la Academia, se llegó a las siguientes conclusiones:

1ª.- La primera colonia agrícola argentina es la establecida en cumplimiento de los propósitos civilizadores de Rivadavia, por Barber Beaument, en julio de 1825, en San Pedro, Provincia de Buenos Aires.-

2ª.- Que a partir de la sanción constitucional de 1853, bajo el régimen de la libertad, se realiza una intensa política colonizadora en la que son hechos de trascendental significación las orientaciones civilizadoras de Alberdi, Urquiza, Mitre, Sarmiento y las fundaciones de colonias por Pujol, Crespo, Castellanos, Olivieri, Brougnes, Lelong y otros promotores de la colonización europea de nuestra país.-

3ª.- Que la radicación de Baradero de colonos suizos se realiza en cumplimiento de la donación de tierras en el ejido de dicho pueblo dispuesta por la Municipalidad según consta en el acta del 4 de febrero de 1856 por la posesión de la tierra por parte de los colonos el 7 de febrero de 1856 y el comienzo del laboreo de las tierras el día 12 del mismo mes y año.-

4º.- Que Esperanza, fundada y poblada en cumplimiento de un plan orgánico de colonización que se inicia en 15 de junio de 1853 y se concreta con los trabajos preparatorios a la instalación, realizados desde setiembre de 1855 por la Comisión Especial de Colonos y la llegada a la ciudad de Santa Fe el 25 de enero de 1856 del primer contingente de colonos, es la colonia agrícola que inicia el movimiento colonizador ininterrumpido en el país.-

El extenso y fundado informe de la Academia fue elevado al señor Ministro de Agricultura y Ganadería. El Dr. Mercier en nota enviada Presidente de la Academia, Dr. Ricardo Levene, expresó en uno de sus párrafos que “ El claro y categórico estudio que tuvo a bien realizar la Academia de su digna presidencia pone fin a las dudas que de continuo se presentaban a este Ministerio ante la controversia existente entre productores agrícolas, que disputaban para su región el titulo de “primera colonia agrícola del país” destacando mas adelante el señor Ministro “ de modo especial la enjundiosa colaboración del señor Presidente y demás miembros de esa Academia que han cooperado en la dilucidación del asunto.-

Buenos Aires, setiembre de 1956


Documentos

Primera colonia agrícola que
se estableció en la República

Dictamen de la Comisión Especial

Los antecedentes reunidos por la Comisión Especial que integraron los Doctores Ricardo Levene, Miguel Ángel Cárcano, Carlos Heras, Ricardo Piccirilli y Leoncio Gianello, dado su importancia, evocadora de una epopeya agraria de trascendencia nacional y, en los que la Academia Nacional de la Historia fundamentó su dictamen, son los que siguen:

Buenos Aires, 10 de agosto de 1956.

Consideraciones generales:

Las economistas españoles del siglo XVIII, entre los cuales se destaca Jovellanos, demostraron la importancia de la agricultura en la riqueza nacional. El rey Carlos III estimuló con éxito la fundación de colonias agrícolas con labradores alemanes, ofreciéndoles tierras en Andalucía (Colonia Carolina). Aquellas ideas y este ejemplo fueron difundidos en el virreinato del Río de la Plata por el Consulado y los primeros periódicos de la época. Belgrano y el grupo de patriotas se afanaban por despertar el interés por el cultivo de la tierra. "El árbol de la libertad" debía arraigarse en el suelo argentino. No era empresa sencilla fundar colonias agrícolas en un país dominado por los ganaderos, menos aún cuando estalla la Revolución de Mayo y el reclutamiento militar priva a las labores del campo de los hombres más aptos. No hay sosiego ni paz cuando el enemigo invade las fronteras. Bastó, sin embargo, un breve período de tranquilidad para que la iniciativa de fundar colonias agrícolas tuviera un principio de ejecución.

La provincia de Buenos Aires había recobrado su autonomía y con la paz sus arcas fiscales habían mejorado. El gobernador Martín Rodríguez y su ministro Bernardino Rivadavia, que había regresado recientemente de Londres, se propusieron estimular el trabajo de la tierra y organizar colonias agrícolas trayendo labradores extranjeros, ofreciéndoles primas, exenciones de impuestos y la propiedad del suelo, la libertad de cultos y la excepción del servicio militar. (Decreto del 19-II-1825).

Rivadavia, anticipándose a Alberdi, sostenía principios que todavía tienen valor actual. Decía el ministro: "El aumento de población no sólo es a ese Estado (Argentina) su primera y más urgente necesidad, después de la libertad;...es una base sólida de la igualdad, de la Libertad y consiguientemente de una Nación". (Carta de París al gobierno 09-IX-1818). La inmigración se atrae fomentando la agricultura y ofreciendo la tierra en propiedad. Las luchas en Europa estimulaban entonces la emigración y diversos proyectos de colonización fueron presentados al gobierno por firmas que ofrecían transportar labradores ingleses, franceses y alemanes a cambio de facilidades de pasajes y la concesión de tierras. Las empresas interesadas eran Hullet & C°, agentes financieros del gobierno argentino; Robertson, colonizador improvisado; el filántropo Barber Beaumont, luego autor de un interesante libro sobre Argentina, y Heine. El congreso concedió créditos y facilidades para el transporte de las familias agricultoras (Decreto 22-VIII-1821) y los contratos comenzaron a ejecutarse. Los primeros colonos llegaron en 1823 a las provincias de Buenos Aires y Entre Ríos, estableciéndose en San Pedro, Belgrano, Santa Catalina, Chorroarín y Calera de Barquín.

A pesar del empeño del gobierno, este primer ensayo colonizador fue un fracaso, era prematuro. Las finanzas del Estado no estaban en condiciones para continuar auxiliando a las empresas ni a los inmigrantes. El ambiente social tampoco estaba preparado para recibir y radicar extranjeros. La inestabilidad política y la guerra con el Brasil volvieron a sacudir el territorio argentino. No había garantías suficientes para la propiedad privada, ni tampoco garantías para la seguridad individual. En 1829 se cancelaron los contratos de colonización. Los colonos tuvieron que refugiarse en las ciudades y los núcleos agrícolas no pudieron subsistir. La dictadura de Rosas trajo de nueco el predominio de los ganaderos y los agricultores dispersos continuaron desarrollando una vida sin estímulos en los alrededores de las ciudades.

Es necesario esperar el gobierno de la Confederación para que la iniciativa porteña fructifique y trascienda. La fundación de las colonias agrícolas durante la Confederación no es únicamente el resultado de la obra individual, ni de la acción exclusiva del Gobierno. Obece a causas económicas, sociales y políticas concurrentes, a un momento propicio. En Europa las continuas luchas hicieron que el modesto labrador viviera en la escasez y sintiera deseo de hallar mejores oportunidades de vida en el Norte y Sud de América. En Argentina, restablecida la paz durante la dictadura, y posteriormente en tiempos de la Confederación, el gobierno recibió numerosísimas propuestas para traer labradores europeos para poblar sus campos y organizar colonias agrícolas. Empresas importantes y algunos negociantes especializaron en estas actividades, Cuyas y Sampere, Brougnes, Lelong, Olivieri, Castellanos, Buchental, Du Graty, Beck y Herzog, Vanderest y el gobierno de las Dos Sicilias (1857) presentaron proyectos que tuvieron la mejor acogida.

Los hombres del Estado y publicistas más destacados, la prensa en general, sostenían la urgencia de poblar el país con extranjeros y de fomentar el trabajo agrícola. Urquiza, Pujol, Crespo, Cullen y Oroño eran los más entusiastas propagandistas de estas ideas. La Nación y las Provincias del Litoral se orientaron en una excelente política colonizadora y resolvieron proteger la inmigración subscribiendo contratos, ofreciendo primas y adelantos en dinero, facilitando la propiedad de la tierra, librando a los agricultores de sus compromisos pecuniarios y defendiéndolos de la voracidad de los empresarios, de las incursiones de los indios y de la presión de los caudillos locales, proveyendo a los labradores de todo aquello que necesitaban para continuar trabajando y poder arraigar definitivamente en la tierra. Así nacieron y prosperaron en pocos años las colonias de Esperanza (1856), Baradero (1856), San José (1857), Villa Urquiza (1858) y San Carlos (1859), el grupo inicial que dió el primer impulso colonizador al país y que en pocos años se extendió en Santa Fe, Buenos Aires, Córdoba y Entre Ríos. El grito con que Brougnes fue despedido de la Legislatura de Corrientes: "No queremos extranjeros", y que determinó la despoblación de la colonia San Juan, quedó en el país ahogado por el trabajo, la prosperidad y la cultura que difundieron las colonias de Santa Fe, el fruto que ofreció el arado en la desierta campaña argentina, las fuerzas sugestivas de las nueva poblaciones que surgieron entre las estancias primitivas de la Pampa. La iniciativa privada secundó la acción oficial y así se fundaron: San Jerónimo (1858), Las Tunas (1868), San Justo (1868), Cayastá (1868), Grutly (1869) y Emilia (1898).

Las colonias que nacieron durante la Confederación se arraigaron y perduraron en el ambiente propicio de los intereses económicos y sociales que ofrecía el país. Ello demuestra una vez más que las iniciativas personales cuando no están sustentadas por factores colectivos concurrentes no tienen trascendencia en los hechos. La iniciativa colonizadora de 1820 tiene un alto valor histórico. La de 1852 posee una importancia fundamental porque con ella se inicia el gran desarrollo agrícola que ha producido la riqueza nacional.



La Colonización durante la época de Rivadavia.
El gobierno del primer triunvirato.

El aporte inmigratorio y la colonización de nuestro territorio acusan orígenes remotos, cuyas exteriorizaciones enraízan en los primeros tiempos del gobierno patrio. Durante el gobierno del primer Triunvirato, y debido a la iniciativa de Don Bernardino Rivadavia, según fluye de los giros de la prosa de la resolución, se tiró el decreto de 4 de setiembre de 1812, cuyas cláusulas fundamentales establecían:
"Siendo la población el principio de la industria y el fundamento de la felicidad de los estados, y conviniendo promoverla en estos países, por todos los medios posibles, ha acordado el gobierno expedir y publicar: 1°) El gobierno ofrece su inmediata protección a los individuos de todas las naciones, y a todas sus familias, que quieran fijar su domicilio en el territorio del estado, asegurándoles el pleno goce de los derechos del hombre en sociedad, con tal que no perturben la tranquilidad pública y respeten las leyes del país. A los extranjeros que se dediquen a la cultura de los campos se les dará terreno suficiente; se les auxiliará para sus primeros establecimientos rurales; y en el comercio de sus producciones gozarán de los mismos privilegios que los naturales del país..." (Cfr.: Gaceta Ministerial del Gobierno de Buenos Aires, viernes 4 de setiembre de 1812, N° 22 (reprod. facsim.), p. 278).

El Gobierno de la Provincia de Buenos Aires

Disuelto el régimen nacional después de la crisis política de 1820 y habiendo entrado la provincia de Buenos Aires a regirse por sus propias instituciones, Rivadavia, como Ministro de Gobierno y Relaciones Exteriores, actualizó el propósito incumplido del decreto de setiembre de 1812.

a) Interesado Rivadavia por la inmigración que se dirigía a los señores Hullet Hnos. y Comp. de Londres, el 24 de agosto de 1821: "Por copia del decreto -expresaba- que la Representación de esta Provincia ha sancionado el 22 de agosto p°. p°. se instruirán los Señores Hullet Hnos. y Comp°. de que este gobierno se halla autorizado p°. proteger el transporte y establecimientos de familiares industriosas que de cualquier punto de Europa, en especial de las Naciones del Norte se dedican a pasar a este País, para obtener en él mayor fortuna y una Patria..." y añadía: "...El Ministro les pide encarecidamente el que consultándolos todos tengan la bondad de remitirle un proyecto de Reglamento o de Ley General sobre emigraciones..." (Cfr. Facultad de Filosofía y Letras, Instituto de Investigaciones Históricas, "Documentos para la Historia Argentina", Buenos Aires, 1921, T. XIV, Pág. 52.)

b) El 9 de octubre de 1821, la casa Hullet Hnos. evacuaba el pedido y remitía un Plan de Colonización Agrícola estructurado en dieciséis artículos, que no fué tomado en consideración por el gobierno, pero constituye un intento orgánico desarrollado sobre la materia. (Crf.: J(ulio) P(eña), Documentos Antiguos, Buenos Aires, 1917, p. 313.)


c) El ciudadano inglés Jhon Thomas Barber Beaumont, elemento activo de la Asociación Agrícola del Río de la Plata, fundada en Londres, inició en 1820 los primeros trabajos de colonización a estas tierras. El 21 de setiembre de 1821, Rivadavia al responder a tales intentos, instruía a la Casa Hullet Hnos. y Cía., de Londres: "...que en su nombre traten y convengan con el Sr. Beaumont sobre los puntos a que se contrate en su comunicación..." Y el 24 de noviembre de 1823, en prosecución de los trabajos iniciados con este caballero inglés determinaba en órdenes impartidas a la citada casa de Hullet Hnos.: "...bien sea del Reino Unido de la Gran Bretaña, o de cualquier punto del Continente Europeo, contraten el transporte y habilitación de familias morales e industriosas hasta el número de mil, o más si es posible, y las envíen con la misma prontitud que se ha recomendado respecto de las que se contraten con el S.or. Beaumont y las que se negocien para la Ciudad de General Belgrano". (Cf.: Facultad de Filosofía y Letras, Instituto de Investigaciones Históricas, "Documentos para la Historia Argentina", Buenos Aires, 1921, T. XIV, pad. 369.)

Primer ensayo de colonización

Los trámites de la empresa colonizadora acometida por Barber Beaumont se dilataron, y la contrata con el gobierno de Buenos Aires fué ajustada en 1824. Rivadavia, desde Londres, escribía al Ministro Manuel José García, el 20 de setiembre de 1824. "Por comunicaciones de Dn. Sebastián Lezica se habrá Vm. instruido de la contrata que ha celebrado con el Sor. Beaumont. He tenido una conferencia con este sujeto, me ha instruido de sus circunstancias; y por todo ello juzgo que conviene mucho animarlo y proteger a toda costa la primer Colonia de 50 familias que se propone enviar; porque este es un ensayo que él hace procediendo con prudencia; a lo cual tiene justo derecho. Como el primer resultado feliz debe sernos tan productivo conviene colocar dhs. (?) familias sobre la costa del Paraná en el Rincón llamado de Obligado, o en otro punto de iguales ventajas; mayormente cuando el S.Or. Beaumont insta a que sea cerca de Bs. As...." (Cfr. Carta de Rivadavia a García, en Revista Estudios, Buenos aires, 1904, N° 26, p. 136 y s.s.) .En febrero de 1825 salieron de Glasgow los colonos británicos que venían al territorio de la Provincia de Buenos aires, a la localidad de San Pedro, junto al Río Paraná. Era la primera manifestación colonizadora del país y la había impulsado y tratado Don Bernardino Rivadavia y su esforzada creación: la Comisión de Inmigración, decretada el 13 de abril de 1824. Con respecto a estos primeros colonos, decía el comentario periodístico del miércoles 13 de julio de 1825: "...todo el público está seguro de que las familias que ha arribado aquí, enviadas por el señor Beaumont, han sido alojados por el gobierno; que éste ha librado grandes sumas para su manutención y que actualmente se ocupa en su establecimiento de San Pedro". (Cfr.: El Argos de Buenos Ayres, N° 167, p. 1, col. 2.)
A su vez, por carta de 8 de agosto de 1825, el ministro García expresable a Beaumont: "La colonia ha sido fundada bajo mi dirección en un bellísimo paraje que reúne múltiples ventajas, y si la Divina Providencia se digna favorecer nuestros planes, Mr. Beaumont podrá ver con orgullo una ciudad sobre el gran río Paraná que le deberá su existencia". La colonia de San Pedro pasó después a fusionarse con la de Santa Catalina.
(Cfr.: Emilio A. Coni, "Homenaje a Bernardino Rivadavia", Buenos Aires, 1926, p. 11.)


Segunda tentativa colonizadora

La segunda tentativa colonizadora es casi contemporánea al primer ensayo. La inicia, por carta de marzo de 1824, don Guillermo Parish Robertson al proponer al gobierno de Buenos Aires la introducción "de doscientas familias europeas, cesión del terreno en "enfiteusis" perpetua y préstamo a los colonos". Rivadavia, el 11 de marzo de 1824, dispone: "Se acepta la anterior propuesta en todas sus partes, en los nueve artículos que contiene". Como consecuencia de estos trámites: "El 22 de mayo de 1825 zarpaba del puerto de Leith el navío "Symetri", trayendo a su bordo doscientas veinte personas componentes de la nueva colonia, que algunos autores han interpretado como la primera, quizás movidos por el libro de la doctora Grieerson, que lo intituló: Primera y Unica Colonia Fundada por Escoceses en la Argentina, Buenos aires, 1925. El 11 de agosto de 1825, llegaban a Buenos Aires los colonos traídos por Roberston, los cuales fueron a situarse en Monte Grande, en los campos de Gibson, denominados después de Santa Catalina, en los que más tarde funcionó la Escuela de Agronomía y Veterinaria de la Nación. A los tres años de establecida la colonia contaba con treinta y una casas de ladrillos y cuarenta y siete ranchos. Subsistió hasta la crisis política de 1829, dispersándose sus moradores". (Cfr.: Emilio A. Coni, "Homenaje a Bernardino Rivadavia", Op. cit., p. 13; Octavio C. Batolla, "Los primeros Ingleses en Buenos Aires", Buenos Aires, 1928, p. 120.)

El pueblo de Luis José Chorrarín

En ensayo de colonización en la provincia de Buenos Aires acusa también la radicación de familias alemanas. Don Carlos Heine, el 3 de enero de 1824, elevó al gobierno de la provincia un plan de colonización. Las condiciones fueron aceptadas y se iniciaron los trabajos, los cuales viéronse luego entorpecidos por el bloqueo establecido como consecuencia de la guerra que se libraba con el imperio de Brasil. El 11 de abril de 1826, durante la presidencia de Rivadavia, Antonio Lynch hacía saber: "...con fecha 5 del corriente se me avisa que como unos Doscientos emigrados Alemanes se hallaban en camino a Buenos Ayres". El 9 de mayo de 1826, el gobierno dispone "que los colonos alemanes venidos por la fragata "Cambaug Fatie" fueran alojados en la Chacarita de los Colegiales". El 15 del mismo mes, Alejandro Rivero entera sobre el arribo de cuarenta y seis familias, o sea ciento sesenta y tres personas. Don Felipe Senillosa, del Departamento Topográfico, hizo el estudio del próximo emplazamiento. El 25 de setiembre de 1826, Rivadavia dio a conocer un decreto por el cual: "En el lugar conocido con el nombre de Chacarita de los Colegiales, de la propiedad del Estado, queda destinado todo el terreno que no está dado en arriendo, para formar un pueblo que se denominará Chorroarín...". El domingo 11 de marzo de 1827, Don Vicente López, Jefe del Departamento General Topográfico y Estadístico, con la presencia de otras autoridades, y dieciséis colonos alemanes, cabeza de familia, procedió a la erección del pueblo, a hacer entrega de la tierra y a explicar el significado del nombre dado a la nueva población. Los colonos ubicados en el pueblo de Chorroarín permanecieron algunos en el lugar y otros se dispersaron. La colonia tenía un maestro de escuela: se llamaba Bernardo Petry. (Cfr.; Ricardo Piccirilli, "Rivadavia y su Tiempo", Buenos Aires, 1943, T. II. p.115 y s.s.)

Disolución de la Comisión de Inmigración

La Comisión de Inmigración, creada por Rivadavia el 13 de abril de 1824, cumplió un eficiente cometido. Estuvo vinculada a la traída de los primeros colonos aportados por Barber Beaumont; intervino en la colonización alemana; tuvo instaladas agencias en Inglaterra, Alemania, Holanda y Francia; poseyó un activo representante en Burdeos llamado Loreihe Pére, contrató viñateros en las orillas del Rhin; difundió seiscientos folletos de propaganda e hizo circular la obra de Ignacio Nuñez: Noticias Históricas, Políticas y Estadísticas de las Provincias Unidas del Río de la Plata, con un apéndice de la usurpación de Montevideo por los gobiernos portugués y brasilero. Esta institución fue disuelta por un decreto que lleva las firmas de Juan Manuel de Rosas y su ministro Tomás de Anchorena, el 20 de agosto de 1830. A la Chacarita de los Colegiales en tanto se siguieron enviando los inmigrantes. Fueron alojados allí en 1833 los inmigrantes llegados de las Islas Canarias. (Cfr.; Ricardo Piccirilli, "Rivadavia y su Tiempo", Buenos Aires, 1943, Op. cit.,.p. 254 y s.s.).

La política agraria en la Provincia de Buenos Aires.

Entre los años 1830 y 1852 no hay ninguna iniciativa oficial relacionada con la colonización.

Las autoridades de la Provincia de Buenos Aires después de Caseros no patrocinaron el arribo de inmigrantes con el objeto de fundar colonias.
Estimuló en cambio la inmigración espontánea y dictó la ley del 5 de octubre de 1854 sobre contratos de inmigrantes, en la que se establecía la intervención de los Jueces de Paz en toda cuestión litigiosa entre los inmigrantes y empresario o dueños de buques; creaba al mismo tiempo una comisión de inmigración con funciones de tribunal arbitral. La corriente inmigratoria aumentaba gradualmente, siendo los recién llegados franceses en su mayoría; el año 1856 se publicaba en Buenos Aires un periódico titulado "L' Emigration". En 1855, de acuerdo con estadísticas publicadas en "El Nacional" del 2 de enero de 1856, entraron por el puerto de Buenos aires la elevada cifra de 8.892 inmigrantes, resultado de la caída de la tiranía y de la nueva política de libertad imperante.

La tierra pública se había inmovilizado por ley del 29 de mayo de 1852 hasta tanto se dictase una ley general sobre la materia. No obstante el 31 de octubre de 1855 se dispuso conceder tierras en los partidos de Bahía Blanca y Patagones a quiénes tuviesen el propósito de poblarlas; las chacras no debían tener una superficie mayor de 20 cuadras, las suertes de estancias tres mil varas de frente por nueve mil de fondo y los solares en los pueblos dos mil quinientas varas. Del texto de la ley no se deduce el propósito de fundar colonias agrícolas.

El 18 de noviembre del mismo año 1855 se decretó el establecimiento de una colonia agrícola militar en el partido de Bahía Blanca, la que serviría como antemural en la lucha contra los indios. La concesión dió origen a la formación de la Legión Agrícola Militar, constituida por individuos de nacionalidad italiana, cuyo jefe fue el coronel Silvino Olivieri, de brillante actuación militar, como otros jefes y la mayoría de los legionarios en la defensa de Buenos Aires durante el sitio de Lagos de diciembre de 1852 a julio de 1853.

El primer contingente de colonos, en total 352 de los 600 autorizados, se embarcó en Buenos Aires el 22 de enero de 1856, llegó a Bahía Blanca el 5 de febrero y para el 1° de julio estaban instalados a 25 kilómetros al oeste de Bahía Blanca sobre el arroyo Sauce Chico. Así surgió la Colonia Agrícola Militar Nueva Roma, de efímera duración; su jefe fue muerto a los pocos meses a raíz de desinteligencias surgidas con algunos colonos; más adelante por orden superior fueron incorporados a la guarnición de Bahía Blanca y tuvieron destacada participación en las campañas contra los indios llevadas a cabo en los años 1857 y 1858. Al partir los colonos de Buenos Aires dejaron fundado el primer periódico en italiano aparecido en el país, titulado "La Legione Agrícola", dirigido por Juan Bautista Cúneo, cuyo primer número circuló el 25 de enero de 1856; el objeto de esta publicación era difundir noticias sobre el progreso de la colonia y dar a conocer en Italia las riquezas de la Provincia y facilidades que daban a los inmigrantes.

La denominada Colonia Suiza de Baradero tuvo su origen en una donación de tierras efectuada por la Municipalidad de dicho partido, como lo documenta la siguiente acta: "... En el pueblo de Baradero a 4 de febrero de 1856, reunidas en la Sal del Juzgado de Paz los insfracriptos, presidente y miembros de la Municipalidad, teniendo en vista el completo atraso en que se halla la población en todo ramo de agricultura, deseando por todos lo medios posibles sacarla de este estado de miseria y poseídos de la condición íntima, según las maduras discusiones que han tenido sobre este asunto, sobre el donativo de tierras en el ejido de este pueblo, con calidad de cultivos, sería del estímulo poderoso que atraería la inmigración, abriendo así una nueva era de adelanto con vigoroso impulso que esta medida daría, fomentando dicho ramo tan importante a la prosperidad de los pueblos, han acordado proceder en ese sentido, mientras lo crean conveniente y al efecto han empezado por hacer estas donaciones a varias familias suizas, por fracciones de 200 varas de frente y 300 de fondo, en el llamado Rincón de Arrecifes, en la costa del río de ese nombre: dejando entre y otra suerte una calle de veinte (20) varas de ancho, cuyos costados deben poblar la arboleda los agraciados "...(se transcriben los nombres de los favorecidos. "La Nación", 29 de enero de 1856). Al año siguiente ocho nuevas familias recibieron igual donación y a los que arribaron después se les otorgó tierra en enfiteusis.

Estos inmigrantes suizos habían llegado días antes a Buenos Aires, desprendidos presuntamente del contigente colonizador de Esperanza, cuyo contratista no pudo admitirlos por exceder el cupo a que estaba autorizado por el contrato.

La radicación en la tierra lógicamente debía producirse después de haber delimitado los lotes y construido las primeras viviendas, como efectivamente ocurrió según puede documentarse con dos cartas publicadas en "El Nacional" de Buenos Aires, correspondiente al 14 de febrero de 1856, en el editorial titulado "Tregua a la política: Los suizos de Baradero". La primera carta fechada en Baradero el 12 de febrero de dicho año está dirigido por Pedro Alonso a Germán Frers, radicado en Buenos Aires, donde era visitador de escuelas y promotor del traslado de los inmigrantes a dicho lugar; en uno de sus párrafos dic textualmente "...que el 7 del corriente puso el cuerpo Municipal de este Partido en posesión del terreno a los colonos que por su intervención llegaron a este Pueblo..." La carta describe in extenso la ubicación de las tierras, la topografía del lugar, procedimiento seguido para el loteo, el paisaje y los beneficios que la radicación de agricultores reportará al municipio; también denomina al lugar elegido Rincón de los Suizos. Por último, informa haberse accedido a todos los pedidos de los futuros colonos, a quienes provisoriamente "hasta que se acomoden" se les aloja en las casas cuyo alquiler se les paga, además de proveerles diariamente de carne y leña y haberles prometido el préstamo de vacas, bueyes y caballos. La segunda carta dirigida al mismo Frers por José Cordmary, mucho más breve, corrobora el contenido de la anterior, y por error tipográfico en lugar de febrero está fechada en enero 12 y agrega como dato interesante que desde ese día están trabajando la tierra.

Por último debe recordarse que desde años atrás se habían radicado en tierras del actual partido de Chivilcoy numerosos labradores, cuyo número era para 1854 lo suficiente como para obtener autorización con el objeto de elegir lugar y fundar un centro de población, cuya acta de fundación se firmó el 22 de octubre de 1854. a los pocos días, el 4 de noviembre a raíz de un petitorio firmado por trescientos vecinos se liberó a las tierras del partido del régimen de la enfiteusis y tres años más tarde, el 13 de octubre de 1857, por iniciativa de Sarmiento se dictó la ley de venta de la tierra pública de Chivilcoy en pequeñas parcelas con preferencia en la compra para quienes la habían cultivado. Chivilcoy fue en realidad una colonia agrícola sin que se utilizara tal palabra, y Sarmiento la consagró en su conocida frase: "Haré cien Chivilcoy".

La política colonizadora de la Confederación

Mientras en la Provincia de Buenos Aires se realizaban las fundaciones a que se ha hecho referencia, el gobierno de la Confederación promovía una intensa política inmigratoria y colonizadora. En dicha etapa fue indudablemente rector el pensamiento de Alberdi: hacer ejecución de aquel principio "Gobernar es poblar" que fue consigna fecunda en la acción de Urquiza. En el litoral más que en ninguna otra región argentina se hizo de aquella política una gestión pacífica y fecunda.

Brougnes, Castellanos, Lelong, Peyret y Beck "son los hombres que al servicio de aquella ideas -dice Macchi- se encargarán de llevar a la práctica el propósito de los dirigentes del gobierno de la Confederación. Cabe destacar algunos antecedentes muy importantes de esta colonización, en el litoral. En Entre Ríos la primera tentativa fructuosa es la instalación de la Colonia Agrícola de las Conchas, comenzada en 1854 por el coronel del Ejército Entrerriano don Manuel de Clemente (español de origen) que se estableció con militares pobladores al norte de Paraná, fundación que fue origen de la población entrerriana de Villa Urquiza, fundada el 8 de diciembre de 1860.



A principios de 1857 se establece en Entre Ríos la Colonia San José, que fue delimitada por el ingeniero francés Carlos Sourigues y poblada con inmigrantes franceses destinados primitivamente a establecerse en Corrientes de acuerdo a un contrato entre el gobierno correntino y Juan Lelong. No pudo realizarse la colonización proyectada y los inmigrantes pasaron a Entre Ríos, donde se los pensó instalar primitivamente en los campos del Ibicuy (departamento Gualeguay), pero luego por iniciativa de Sourigues se le dió el emplazamiento definitivo en la calera de Espiro y comenzó a ser poblada en los primeros días de julio de 1857. La colonia San José fue administrada por uno de los grandes alentadores de la colonización, don Alejo Peyret.

En Corrientes el pensamiento del médico francés Augusto Brougnes encuentra un decidido ejecutor en el gobernador juan Pujol. Brougnes es autor de un vasto plan de colonización que presentó al gobierno de Buenos Aires que por razones de su política agraria este no fomentó. Presentó en 1853 un proyecto al gobierno de la Confederación destacado entre los principios rectores del programa la conveniencia "...del trabajo libre ejecutado por la familia agrícola. estimulada por la honorable ambición de procurar una existencia acomodada a sus hijos".

Llamado por el Gobernador de Corrientes, Dr. Juan Pujol, Brougnes firmó con el P.E. de dicha provincia un contrato (29 de enero de 1853) para colonizar la región misionera mediante la introducción de 40.000 agricultores francesas en el término de 6 años; la provincia debía entregar a cada familia la propiedad de 20 cuadras al cabo de 5 años de trabajo y auxiliarlas con los elementos necesarios para la explotación agrícola. El 25 de enero de 1855 llegaron desde Burdeos las primeras 160 familias que no pudieron ir a Misiones y que por lo tanto se instalaron cerca del puerto correntino de Santa Ana, donde fundaron la colonia San José. El intento no prosperó y los componentes de la colonia se dispersaron, pasando algunos de ellos a Entre Ríos.

La colonia Esperanza

En Santa Fe la política colonizadora tiene su trascendente manifestación en la colonia Esperanza, llamada "la cuna de la colonización agrícola argentina". Es "el comienzo de la evolución en gran escala del desarrollo agrícola que pronto iba a ocupar rango prominente entre las industrias del país" (Cárcano).

El origen de la Colonia Esperanza es el siguiente:

El día 15 de junio de 1853, a poco de sancionada la Constitución cuyo preámbulo aseguraba los beneficios de la libertad a todos los hombres del mundo que quisieran habitar nuestro suelo, Aarón Castellanos firmó con el gobierno de Santa Fe el contrato de colonización por el que se estipulaba por parte de Castellanos la obligación de introducir en el territorio de la provincia 1.000 familias de labradores europeos, honestos y laboriosos, en grupos de doscientas familias cada uno en el término de dos años y el todo de ellas en diez.
Cada grupo estaría destinado a formar una colonia.
El reclutamiento y transporte de los colonos corría por cuenta de Castellanos. El gobierno de Santa Fe, por su parte, se comprometía a "adjudicar a cada familia veinte cuadras de ciento veinte varas por cada lado, terreno que al cabo de cinco años de la llegada de cada grupo de familias quedará de la propiedad absoluta de cada una de ellas en retribución de las ventajas que promete su industria para el país".

Debía administrarles a título de adelantos reembolsables, elementos de trabajo; se les facultaba a los colonos a nombrar una Comisión colonial de diez miembros con atribuciones de servir de Concejo al Juez de Paz; se les exceptuaba de todo impuesto (art. 15) y del servicio militar (art. 17), pudiendo organizarse en Guardia Cívica para defensa de la Colonia y a cuyo servicio se circunscribirá sólo a ella (art. 17). Cada colonia se poblará en dos secciones de cien familias cada una. (art.8).

Antes de partir para Europa con la finalidad de organizar la llegada de los colonos, Castellanos se entrevistó con el Ministro Dr. Mariano Fragueiro y el Gobierno de la Confederación en fecha 1° de junio de 1854 garantizó el contrato de colonización y tuvo confirmación legislativa por ley del 20 de noviembre de 1854. (Registro Oficial de la República Argentina que comprende los documentos expedidos desde 1810 hasta 1873, tomos III (1852-1856), Buenos Aires, 1882, páginas 120 y 167).

Formalizada la parte contractual que daría origen a la Colonia Esperanza de acuerdo con el plan colonizador, Castellanos realiza las etapas de su cumplimiento que formalizarán la fundación de la Colonia.

El 20 de agosto de 1855 Castellanos por medio de sus apoderados don José Iturraspe y don Pedro Ferré comunica al gobierno de Santa Fe haber preparado la expedición de mil colonos que saldría de Dunkerque entre el 20 de setiembre y el 5 de octubre de aquel año.

Ante esta comunicación el gobierno santafesino designa una comisión, a cuyo frente estuvo don Ricardo Foster (es denominada Comisión Especial de los Colonos en los expedientes del Archivo de Santa Fe), para elegir el lugar donde se radicarían los colonos y presentar un proyecto sobre construcción de viviendas para los mismos. El lugar primitivamente destinado por el contrato (art. 8), "en la margen derecha del río Paraná y ambas márgenes del río Salado desde la altura del pueblo viejo de San Javier al Norte", no pudo concederlo el gobierno y fue necesario elegir otro evidentemente menos adecuado. El lugar elegido "el Cantón de Reyes a la margen oeste del Salado" (informe de Foster, 1° de setiembre de 1855. Archivo de Gobierno, año 1855), y el 5 de setiembre reitera que son "aparentes" para la colonia, preparándose para amojonarlas y dividirles".

El 6 de octubre de 1855 por ley de la provincia se autoriza la venta de tierras públicas para sufragar los gastos que demande el contrato de colonización y el establecimiento de la colonia (Archivo de la Provincia de Santa Fe, Archivo de Contaduría, tomo 99, año 1855, leg. 1).

El día 26 de noviembre de 1855 el agrimensor Augusto Réant, encargado de la mensura y amojonamiento de los terrenos, comunica "haber terminado la división y amojonamiento de las tierras para los colonos en los terrenos denominados de Iriondo sobre el Río Salado".

La construcción de viviendas había sido simultánea a los trabajos de agrimensura. Cervera se refiere a la construcción de viviendas bajo la dirección del coronel José Rodríguez desde fines de setiembre de 1855. Para los gastos que demandaran todos estos trabajos para el establecimiento de la colonia habían hecho préstamos al gobierno don Tiburcio Aldao ($400), don Juan Clusellas ($ 400) y don Ricardo Cullen ($ 400), según informes del Colector de Hacienda de fechas 25 y 26 de setiembre de 1855 (Archivo de Gobierno, año 1855), y especialmente la documentación que no hemos visto publicada del Archivo de la Provincia de Santa Fe, Archivo de Contaduría, año 1855, tomo 99, legajos 1,2,3 y 4.

El cuaderno de ingresos y egresos de las cantidades destinadas a la colonización se abre el 21 de setiembre de 1855.

El 24 de setiembre de el Presidente de la Comisión Especial de Colonos firma el siguiente recibo: "Como presidente de la Comisión Especial de los Colonos tengo recibido del señor Colector General la cantidad de quinientos pesos metálicos para ocurrir a los gastos de levantamiento de los ranchos en la colonia. Santa Fe, 24 de setiembre de 1855. Ricardo Foster". (Documento N° 2, legajo 3, rep. citado.)

En el legajo N° 4 se encuentra la siguiente constancia: "Como Presidente de la Comisión Especial de Colonos tengo recibido del señor Colector General, seis asuelas (azuelas) para servicio de la colonia en la plantificación de los ranchos. Santa Fe, 24 de setiembre de 1855. Ricardo Foster".

A fines de noviembre de 1855 todo estaba en lo que sería la colonia Esperanza a la espera de la llegada de los pobladores europeos.

El poblamiento

El sábado 19 de enero de 1855 por la mañana llegó al puerto de Buenos Aires el primer buque, "Lord Raglan", que conducía el contingente inicial de colonos enviados para Santa Fe (206 adultos y 68 niños). El 22 de enero la mayoría de los colonos se embarcó para Santa Fe en el vapor "Asunción" bajo la dirección del señor José Iturraspe. (El Orden, Buenos Aires, números 21 y 23 de enero de 1856; y El Nacional, Buenos Aires, año V, N° 23 de enero de 1856.) El 25 de enero dicho contingente llegó a Santa Fe, (carta de J.M. Gutiérrez a J. B. Alberdi fechada en Paraná el 26 de enero de 1856. (La Confederación, Rosario; jueves 24 de enero de 1856.) Los colonos pasaron, a los pocos días, a la colonia.

En setiembre de 1856, según el censo levantado por don Ricardo Foster, en agosto-setiembre del mismo año la sección Este de la colonia Esperanza tenía 553 habitantes, y la sección Oeste 609, es decir un total de 1.162 personas, lo que indica la importancia de la Colonia.

Esa importancia sobrepasaría las mas esperanzadas previsiones: en menos de diecisiete años llegó a crear por su acción más de treinta colonias agrícolas, hecho positivo y progresista que la hizo acreedora a ser llamada con verdad "la cuna de la colonización nacional y abuela de todas las colonias argentinas"; porque se constituyó en modelo de una organización largamente esperada; hizo realidad la subdivisión de la tierra y significó no solamenete una ciudad, sino el ejemplo de un método progresista y de un esfuerzo colonizador. "Verdad es que Esperanza es la Colonia Madre, escribía Estanislao S. Zeballos en 1883, y setenta y tres años más tarde La Nación, en el editorial del 25 de enero de 1956, al referirse al centenario de la llegada de los colonos traídos por Castellanos, decía: "El centenario de la fundación de Esperanza no es acontecimiento local sino nacional, pues representa el comienzo de la colonización argentina, tan ligado a la prosperidad del país".

Conclusiones

Los miembros de la Comisión Especial que suscriben aconsejan a la Academia Nacional de la Historia la aprobación de las siguientes conclusiones:

1ª.- La primera colonia agrícola argentina es la establecida en cumplimiento de los propósitos civilizadores de Rivadavia, por Barber Beaumont, en julio de 1825, en San Pedro, Provincia de Buenos Aires.-

2ª.- Que a partir de la sanción constitucional de 1853, bajo el régimen de la libertad, se realiza una intensa política colonizadora en la que son hechos de trascendental significación las orientaciones civilizadoras de Alberdi, Urquiza, Mitre, Sarmiento y las fundaciones de colonias por Pujol, Crespo, Castellanos, Olivieri, Brougnes, Lelong y otros promotores de la colonización europea de nuestro país.-

3ª.- Que la radicación de Baradero de colonos suizos se realiza en cumplimiento de la donación de tierras en el ejido de dicho pueblo dispuesta por la Municipalidad según consta en el acta del 4 de febrero de 1856 por la posesión de la tierra por parte de los colonos el 7 de febrero de 1856 y el comienzo del laboreo de las tierras el día 12 del mismo mes y año.-

4º.- Que Esperanza, fundada y poblada en cumplimiento de un plan orgánico de colonización que se inicia el 15 de junio de 1853 y se concreta con los trabajos preparatorios a la instalación, realizados desde setiembre de 1855 por la Comisión Especial de Colonos y la llegada a Santa Fe el 25 de enero de 1856 del primer contingente de colonos, es la colonia agrícola que inicia el movimiento colonizador ininterrumpido en el país.-

Ricardo Levene
Presidente

Miguel Angel Cárcano
Académico de Número

Carlos Heras
Académico de Número

Ricardo Piccirilli
Académico de Número

Leoncio Gianello
Académico de Número

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