Diogenes Taborda, el cosmopolitismo



Otra condición atrayente de la aptitud expresiva de Taborda, era su gracia para dibujar los diferentes tipos de nacionalidades. Era tan sobrio y justo en la selección de los elementos constitutivos de un personaje, que un niño hubiera podido decir sin titubear: éste es un español, aquél un alemán.Y como el arte llega a modificar el mundo a su manera, habrá gente qué no conciba a los extranjeros sino como los pintaba Taborda. En esto, como en todo lo demás, sabía dar con el detalle definitivo. Con ese pequeño rasgo que con frecuencia parece carente en absoluto de importancia.
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