El Apostol, Critiani, Valle, Diogenes Taborda





Cristiani tardo un año en realizar "El Apóstol" trabajando él solo en la animación de los 58.000 cuadros (a razón de 14 cuadros por segundo) que contuvo el film. Los personajes fueron diseñados por Diógenes Taborda, un conocido dibujante de historietas. También participó el Arquitecto Andrés Ducaud realizando una maqueta para la secuencia final donde se incendiaba Buenos Aires.
El Apóstol tuvo su estreno el 9 de noviembre de 1917, con un éxito impactante y permaneció casi un año en cartel. Pero, la prensa no escribió sobre Cristiani, sino que le dedicó los elogios a Valle y a Taborda. En ese entonces la figura del productor tenía mayor peso que la del realizador.
Sin embargo, el éxito de El Apóstol no se repitió. Al año siguiente, en 1918, Cristiani realiza el segundo largometraje de animación de la historia del cine. Pero éste fue secuestrado por la policía, por razones de alta diplomacia. Curiosamente a ésta realización le tocaría acabar como su mismo nombre lo indicaba Sin Dejar Rastros.
La película hacía hincapié en un episodio específico ocurrido durante la presidencia de Irigoyen, relacionado con la Primera Guerra Mundial. La política exterior de la Argentina fue mantenerse neutral ante la guerra. Tanto los radicales, como la mayoría de la población, se opusieron a todas las presiones diplomáticas para ingresar en el enfrentamiento. Sin embargo, parece que Alemania quería que esto se revirtiera a toda costa. El ejército alemán trató de manipular la política exterior de la Argentina para que se aliara con ellos. El comandante Barón Von Luxemburg mandó a hundir un barco argentino y trató de culpar a los aliados. Sin embargo, los relatos de los sobrevivientes negaron la existencia de barcos franceses o ingleses en esa zona. Todos se dieron cuenta lo que había pasado realmente. Si bien, Irigoyen uso su peso político para tapar el incidente, el mismo no pudo escapar de ser objeto de varios chistes que contaban los porteños.
Cristiani se inspiró en estos hechos y en las bromas que del mismo surgían para realizar Sin Dejar Rastros. El título hacía referencia a la orden del Comandante Von Luxemburgo al pedir que se hunda el barco argentino. Pero, éste film sólo estuvo un día en cartel, no tuvo una buena aceptación por la opinión pública, y ni la prensa mencionó la existencia del mismo. Fue confiscado por el Ministerio de Asuntos Exteriores, dado que la guerra todavía seguía y podría llevar a la Argentina a un confrontamiento contra Alemania. Cristiani no fue llevado preso, pero si perdió bastante dinero.
Cristiani volvió a dibujar historietas y caricaturas políticas para los diarios. Pero ya Cristiani tenía dos hijos, y su ingreso no le alcanzaba para alimentar a su familia. Se le ocurrió empezar un nuevo negocio, de características ambulantes y muy parecido al cine de feria. Cristiani lo llamó Publi-Cine y consistía en trasladarse a los barrios pobres de la ciudad, donde no había cines, allí levantaba una pantalla y con un proyector pasaba varias películas. Principalmente, exhibía cortos de Chaplín mezclado con comerciales que él mismo había producido. Fue un gran éxito, reunía mucho público, que a veces llegaba hasta la mitad de la calle. Pero, una vez más no fue bien visto por las autoridades municipales, quienes lo acusaron de perturbar la paz e interrumpir el tráfico, por ende, le cerraron el negocio.
Igualmente Cristiani no dejó la animación y realizó varios cortometrajes. Durante la presidencia de Marcelo T. de Alvear, Cristiani se dedicó a hacer películas de actualidad, humorísticas y científicas. En 1923, realizó dos films sobre el boxeador Luís Ángel Firpo, llamadas Firpo-Brennan y Firpo-Dempsey. En 1924, Uruguayos por siempre estaba basada en la victoria del equipo de fútbol de la rivera oriental. En 1924, inspirado con la visita de Humberto de Saboya a la Argentina, realizó Humberto de Garufa. Para 1925, con la colaboración de los profesores José Arce y Oscar Ivanisevitch, realizó dos cortos sobre cirugías, llamados Rinoplastia y Gastronomía. En 1927 se convirtió en director de publicidad de la MGM de Buenos Aires, pero igualmente continuó, por su cuenta, realizando comerciales basados en la animación. De a poco, comenzó a formar sus propios estudios en la calle Sarmiento 2121.
En 1928, Hipólito Irigoyen fue re-electo para ser presidente de la Argentina. Cristiani, pensaba que él estaba muy dominado por la corrupción de los líderes de su partido; y decidió realizar su tercer largometraje de animación, Peludópolis, éste fue el primer film de dibujos animados con sonido. Para el mismo, se usó el sistema de grabación en disco, donde se grabó los diálogos y también incluía algunas canciones.
Pero después de un año de producción, el 6 de septiembre de 1930, el trabajo sobre Peludópolis se vio paralizado por el golpe de estado que saco a Irigoyen del gobierno. Los militares se pusieron al frente del país.
Cristiani ya había invertido bastante en este film, con lo cual decidió seguir, pero se aseguró de cambiar el argumento de la película. Tuvo que sacarle el énfasis puesto en las escenas de Irigoyen y los tiburones, y agregarle las figuras de los generales como los héroes de la película. También le incluyó un personaje llamado Juan Pueblo, que representaba al ciudadano común, para que se convierta en el centro moral de la película. Cristiani, así pudo estrenar Peludópolis el 16 de septiembre de 1931 con la bendición del gobierno provisional del General José Félix Uriburu, quien presenció el estreno del film.
Sin embargo, las cuestiones sociales no favorecieron el entusiasmo del público por este film. La gente no estaba muy dispuesta a reírse en un gobierno de facto, además, la crisis de la Gran Depresión también había golpado a Buenos Aires. Cristiani, decidió sacar el film de circulación cuando Irigoyen murió en 1933.
El fracaso económico de Peludópolis casi lleva a Cristiani a banca rota. El ya tenía 35 años y una larga carrera en la industria del cine. Pero, no podía competir con las producciones de Disney, ni en la perfección de su tecnología, ni en su poderío económico. La Argentina carecía de una industria bien desarrollada para la animación. Los Laboratorios Cristiani, que se habían mudado a Uriburu 460, comenzaron a especializarse en doblaje y en subtitulado para films extranjeros.
Cristiani realizó otros cortos de animación como pasatiempo. Para fines de los años treinta, Constancio Vigil lo contrató para realizar unos cortos de animación sobre una serie de fábulas que el había publicado. La primera de ellas fue El Mono Relojero. El film era en blanco y negro y esta vez Cristiani se inclinó por la técnica del acetato. Se estrenó en 1938, tuvo una gran aceptación del público, y hasta fue premiada. Pero Vigil no quiso seguir financiando este proyecto, y la serie terminó en esta primera entrega.
En 1941, realizó un corto llamado Entre Pitos y Flautas que tocaba el tema del fútbol. Su último film fue Carbonada realizado en 1943 y fue premiada por la Municipalidad de Buenos Aires.
En 1941, Walt Disney viaja a la Argentina para el estreno de su película Fantasía. Cuando Disney se enteró de la obra de Cristiani, quiso conocerlo. Disney vio sus películas y quedó muy impresionado con el trabajo de Cristiani. Le propuso contratarlo para que trabaje en sus Estudios. Si bien Cristiani admiraba el trabajo de Disney, y hasta pensó en colaborar en su proyecto sobre Latinoamérica, finalmente rechazo la oferta. Para ese entonces, su empresa había crecido enormemente y se había convertido en uno de los mejores laboratorios de Buenos Aires. También había lanzado un curso por correspondencia para enseñar la técnica cinematográfica y la realización de dibujos animados. No podía dejar su trabajo en la Argentina para viajar a Estados Unidos. Sin embargo, Cristiani le recomendó a Disney que viera la obra de Molina Campos, quien se especializaba en los dibujos de gauchos. Así fue como Molina Campos, asesoró a Disney en este proyecto.
Desgraciadamente, dos incendios, uno en 1957 y otro en 1961 destruyeron la mayor parte de su obra. Muchos originales, como los negativos de sus películas pioneras en el cine de animación, se perdieron quedando solo algunos de los recortes utilizados para la filmación. Cristiani se alejó del mundo del cine y vivió en el olvido de la gente, por un largo período. Recién en los años ochenta, su contribución a la industria cinematográfica es revalorada. Le hicieron homenajes en Italia y en Argentina. Cristiani murió en su casa de Bernal el 2 de Agosto de 1984.
Inscribir a Cristiani en la historia del cine fue difícil, El primer largometraje de animación que estaba registrado en la memoria popular era Blanca Nieves de Disney en 1937. Además hoy no se conserva ninguna copia de El Apóstol ni de casi ninguna otra producción de él. El Apóstol se convirtió en una de las películas más buscadas de la historia del cine.
Su carácter de pionero de los dibujos animados fue establecido por el investigador y critico italiano Giannalberto Bendazzi quien escribió un libro sobre su vida titulado Due Volte l`Oceano (Vita de Quirino Cristiani). Este libro fue editado en Italia en 1983.
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