Zoológico del Sud




El Zoológico del Sud fue creado como una sucursal del de Palermo. El encargado de abrirlo fue el director de éste, Clemente Onelli. En ese momento el intendente de Buenos Aires don Marcelo T de Alvear mira al sur de la ciudad y le pide a Onelli que dentro de lo posible, con el menor presupuesto que se pudiera elaborar se creara un lugar de exposiciones zoológicas, esto fue el 26 de agosto de 1907 y el 22 de septiembre del mismo año se habilitaba el primer sector en el predio destinado en el barrio de Parque de los Patricios. Así el Zoológico del Sud comenzaba a funcionar. Al principio consistía en un recinto circular con un camello de Bactriana, un dromedario, dos cebúes del Ganges y dos de Ceylán, dos guanacos, dos avestruces y un casoar. En 1912, se incorporó una cabrería municipal. Lugar donde una multitud de personas formaban fila para tomar leche de cabra fresca, originada en la “cabrería”, dentro del perímetro ocupado por el Jardín Zoológico del Sur, en 1914 se lo reinauguró con una batería de edificios que se asemejaban a ruinas romanas, al principio fue un éxito, pero no tuvo suerte. Onelli sostenía la necesidad de cobrar entrada para solventar los gastos de su mantenimiento. Para él, el punto no era el resultado económico sino la valoración. Al depender exclusivamente del presupuesto público quedó sujeto a los vaivenes de las partidas que se recortaban. En 1924 Onelli falleció, así poco a poco la decadencia se llevó al Zoológico cerrado definitivamente en 1938. Las estatuas desaparecieron, la Loba Capitolina se fue al Parque Lezama, el Palomar Romano que ya solo albergaba avestruces, desapareció. Los sucesivos cambios políticos, llevaron finalmente el zoológico al abandono, desapareciendo totalmente en 1939 para dar origen al Centro de Deportes y Recreación, hoy Polideportivo Parque de los Patricios. Actualmente, detrás de la calesita de Parque Patricios, hay un edificio que emula al Templo de la Fortuna Viril de Roma. Rodeado por una cerca, no tiene placas que indiquen que, en realidad, se trata del último vestigio de un Zoológico: su antigua confitería. El 22 de septiembre cumpliría un siglo .
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